Descripcion
Entrar a Los Alamos es meterse en otra dimensión, es iniciar un viaje retrospectivo lleno de magia. Será por eso que nadie tiene ganas de irse.
Los visitantes llegan, se instalan en su habitación y en cuestión de horas el flechazo es total. Es probable que les este reservado un copetín en el “cuarto de vidrio”, algo así como el epicentro de la casa, ámbito para juegos, degustaciones de excelentes vino y largas conversaciones.
Después de las dos tradicionales campanadas que invitan a pasar al comedor hay que esperar los manjares que surgen de la cocina. Si brilla el sol se almuerza al aire libre, frente a la pileta. De noche, en verano, también se come al aire libre con velas y candelabros de plata. Y tampoco faltaran los asados frente a la acequia, mirando las viñas a la sombra del aguaribay
La Estancia dispone de cinco habitaciones dobles con baño privado; dos departamentos de dos habitaciones cada uno con baño compartido, tres salas de estar; un comedor y piscina.